VERÓNICA BARBIERI: JUVENTUD Y COMPROMISO CON SUS IDEAS

Representante de la primera sección electoral por Cambiemos, descubrió su pasión por la política cuando era una adolescente. Mientras estudiaba en la Universidad trabajó como profesora de patín y en un call center. Un recorrido por la historia de una de las diputadas más jóvenes de la Cámara.

La Plata, 17/04/2019


En la familia Barbieri los temas de actualidad siempre fueron los protagonistas de cada sobremesa. Sin embargo, ninguno de sus integrantes, volcó ese interés a un espacio de militancia. Excepto Verónica quien, desde muy pequeña, sintió una fuerte necesidad de querer transformar el mundo y luchar contra las injusticias. Lo que todavía no sabía era que la herramienta principal que iba a dar forma a sus inquietudes, iba a ser la política.

Durante esos primeros acercamientos, aún se encontraba cursando la secundaria. Recuerda que algunas de sus amigas no entendían cómo ella prefería ir a una reunión de la que participaban vecinos un sábado a la mañana, antes que salir a bailar y divertirse por la noche. “Yo elegía ir a discutir mis ideas y proyectos”, asegura. Y aclara que también fueron sus profesoras de Cívica e Historia quienes la inspiraron a sumergirse en ese mundo nuevo.

Al finalizar la secundaria, obtuvo una beca al mérito otorgada por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) para estudiar la Licenciatura en Gobierno y Relaciones Internacionales, carrera que finalizó. “Había que esforzarse muchísimo y mantener un promedio de ocho”, recuerda. Tiempo después realizó el tramo docente.

Mientras estudiaba en la facultad militaba activamente en el PRO. De a poco, su participación fue tomando forma y se convirtió en la referente de la juventud de ese espacio político a nivel provincial.

Para sostener sus estudios trabajó en un local de ropa y en un call center. Y también ejerció como profesora de patín; una etapa que recuerda con mucho cariño y que califica como uno de los momentos más hermosos de su vida.




La pasión por esa disciplina deportiva apareció en su vida poco tiempo después de aprender a caminar, cuando vio a su hermana mayor patinar en la Sociedad de Fomento de Munro. El deporte sobre ruedas le permitió experimentar esa sensación placentera de volar y asumió el desafío de dar clases a setenta alumnas en el mismo lugar donde aprendió. Esa experiencia la dejó marcada para siempre porque comprendió el rol vital que cumplen las instituciones en una comunidad. 

“Fue un tiempo hermoso de mi vida y extraño a mis alumnas. Compartimos la emoción de cada presentación. Ir a Once, comprar las telas para los trajes, hacer rifas para conseguir los patines para las que no podían comprarlo, acompañarlas si les surgía algún problema”, enumera.

Lo que vino después fue asumir el cargo como Directora de Juventud en 2011, cuando Jorge Macri se hizo cargo de la intendencia de Vicente López; en 2013 fue concejal por el mismo distrito y en el 2015 ingresó como diputada por Cambiemos.

Ser una de las diputadas más jóvenes de la Cámara “es una gran responsabilidad”, sobre todo cuando los temas que hay que abordar involucran a los jóvenes.

“Por suerte, en la Legislatura me encontré con un montón de compañeros y compañeras que me abrazaron y me dieron un espacio enorme, a pesar de los nervios, no fue tan difícil, vine con muchas ganas y creo que eso supera todo”, completa.

La familia Barbieri

Verónica nació en Munro, una de las localidades que divide el partido de Vicente López. Su mamá Carmen y su papá Norberto -o el Gordo, como todos lo conocen- están al frente de un comercio de productos sanitarios desde hace más de cuarenta años.

“Siempre digo que el negocio de mis papás es como una segunda delegación, me permitió tener contacto directo con muchos vecinos y ayudarlos a resolver sus problemas”, afirma.

Para ella, el rol de sus padres ha sido trascendental en su formación. “Estoy orgullosa de los dos, de cómo me educaron y espero algún día llegar a ser como ellos”, sostiene.

La familia se completa con sus dos hermanas: Yanina, una realizadora de cine y producción de imagen y sonido, y Laura, que hace muy poco se recibió de guardaparques. Y con Andrés, su novio desde hace seis años.

“Andrés me acompaña un montón y me hace muy feliz. No hay nada que desee más que formar una familia, tener mis hijos y que se críen en un mundo mucho mejor”, remarca.

Y aunque ya no están físicamente, Verónica menciona a sus cuatro abuelos con profunda emoción porque le transmitieron la importancia de luchar por lo que uno quiere y de ser perseverante en la vida.

Sus abuelos maternos Antonio y María llegaron desde Portugal a trabajar en el campo. “Soñaban con que mi mamá termine el secundario y yo la universidad para seguir superándonos”, remarca.

“Mi abuelo era mi fan. Junto a mi mamá me acompañaba a cada actividad que hacíamos. Cuando juré como concejal me emocioné muchísimo porque lo vi emocionado a él”, recuerda.

Atravesada por una fuerte vocación, Verónica proyecta un futuro en el que pueda ejercer como docente en escuelas secundarias. Y al mismo tiempo, se concentra en el presente: “Hoy me toca ser legisladora y voy a dejar todo como cuando trabajaba en el call center que lo hacía lo mejor que podía. No hay que creérsela”, sostiene.

“El camino fue muy lindo, siempre me dieron espacio, oportunidades. Ahora lo quiero hacer con otros jóvenes. Fomentar que también tengan esas oportunidades. Porque estoy convencida que esto cambia si cada uno desde su lugar hace su parte”, concluye.