MUESTRA DE FOTOS DEL TALLER PARA CHICOS DE POBLADOS RURALES: MIRAR LO COTIDIANO CON NUEVOS OJOS

Ya se puede visitar en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados provincial la muestra Ojos de Campo del taller municipal de fotografía para chicos y chicas de poblados rurales de San Andrés de Giles. Está integrada por varias decenas de imágenes que ponen de manifiesto la cotidianeidad y sensibilidad de estos niños y niñas del interior provincial. Estará abierta al público hasta el miércoles próximo en horario de 8 a 20.

La Plata, 22/11/2019


Ojos de Campo nació por impulso de Diego Arranz, su director, en el año 2005, y llegó a Cucullú y Tuyutí por intermedio de la Dirección de Turismo en Pueblos y Parajes Rurales. Buscaba acercar una propuesta artística que estimulara la creatividad de chicos a partir de los seis años, ofreciendo además de la posibilidad de expresión una oportunidad de salida laboral a futuro en poblados en vía de extinción o con índices demográficos negativos inquietantes.

Arranz se considera un viajero. Fascinado por las imágenes que ofrece el campo argentino se fue acercando a los poblados rurales, sus ciclos, sus fiestas y sus trabajadores.  “La problemática de los pueblos rurales dejó de ser ajena a mi persona… el desarraigo, la modernización del campo, el cierre de los ramales ferroviarios, el quiebre de pequeñas economías locales y la ausencia de planes oficiales, entre otras cosas, empezó a ser moneda corriente en mí” rememora en el sitio web del taller. Con esa inquietud y detrás de las imágenes llegó a los pequeños poblados de San Andrés de Giles, donde comenzó a gestarse este proyecto educativo que hoy, casi quince años más tarde, se desarrolla también en las localidades y parajes Azcuénaga, Villa Ruiz, Villa Espil, Franklin y Espora. Actualmente cuenta con alrededor de 100 alumnos, dos exalumnas convertidas en profesoras y varios que en el tránsito por Ojos de Campo han descubierto su interés por el camino de la fotografía profesional.

Una de ellas es Clara Sabinio, que junto a Diego y Micaela Rodríguez completan el plantel docente. “Para mí fue un cambio en mi vida, en mi forma de ver las cosas. Yo arranqué haciendo fotografía cuando tenía 10 años. Lo que viví en su momento y lo que veo ahora siendo profe es que les pasa lo mismo: descubrís de vuelta el pueblo. Sacando fotos redescubrís el alrededor y mirás con otros ojos lo que por ahí es tan cotidiano. Creo que es eso es lo más importante, poder tener otra visión de lo que te rodea. Y tal vez también que puedan pensarse a futuro sacando fotos”. Es que Ojos de Campo abre la posibilidad de expresión en lugares donde no llegan habitualmente este tipo de ofertas artísticas.

“Ojos de Campo fomenta el juego, la interculturalidad, las mejoras de las condiciones de vida de la infancia, fortalece la sociedad civil y el papel de la familia con los lazos que la unen. Los chicos pasan a ser miembros importantes de la unión y el afianzamiento de la comunidad rural, hechos que habían quedado solo en mano de los adultos” sostiene Arranz en el sitio, y no exagera.

Porque el proyecto no es sólo un espacio donde aprender a sacar fotos, sino un proyecto que genera comunidad. “Otra posibilidad que brinda a los chicos es que puedan ir conociendo el distrito en que viven. Como las distintas localidades están alejadas entre sí, separadas por caminos de tierra, no es común que se visiten. Así que nosotros tratamos que los alumnos de un pueblo se acerquen a otro, que descubran nuevos lugares  y que sean los mismos chicos quienes se los muestren” cuenta con entusiasmo Clara, que a sus 24 años intenta conciliar su amor por la fotografía con su amor por la Agronomía, la carrera que actualmente estudia.

También hay una búsqueda de integración con otras disciplinas, como las artes plásticas, y con diferentes instituciones comunitarias. “En algunas de las localidades estamos articulando con las escuelas. Por ejemplo en Cucullú los chicos de Ojos de Campo fueron a explicarle fotografía a gente grande que está haciendo la primaria de adultos y vamos a hacer una muestra en conjunto. Entonces logramos que esas miradas se junten y que gente que se conoce desde siempre, de verse en el pueblo, logra otro lazo. Eso es lo lindo” destaca. Y también cuenta que buscan poder plasmar la identidad de cada pueblo: “Cada uno tiene su fiesta, y sus característica, así que intentamos que sean parte”.

El taller cuenta con financiación municipal y también con el aporte de donaciones, especialmente de equipos. Trabajan con cámaras compactas para los principiantes y más tarde con réflex. Lograron, incluso, armar un laboratorio en Villa Ruiz, donde pueden capacitarse e imprimir sus copias. Como el equipamiento es propio, no contar con cámara no es impedimento para participar. Les dejan incluso los equipos para que practiquen entre semana, algo fundamental en poblados que a veces quedan aislados por la lluvia. En esos casos, para no perder clases, les proponen distintos trabajos hasta poder reunirse.

De la exhibición que puede recorrerse en Diputados participan 40 de los estudiantes actuales. Es una muestra armada específicamente para la ocasión, y los chicos y chicas participarán el próximo martes de una visita guiada y podrán ver por primera vez sus imágenes ampliadas, en el ámbito deliberativo máximo de la Provincia. Clara está entusiasmada, “lo lindo del viaje que vamos a hacer es que muchos chicos nunca salieron del pueblo, así que aprovechamos el viaje para hacer algo de turismo, conocer La Plata. Además de ver sus fotos colgadas, que es emocionante” confiesa.

“Esas manos y ojos poco entrenados, logran plasmar el paisaje en donde habitan, el núcleo social en donde se hallan, la familia, su historia, su mirada de ese mundo, su pueblito” asegura Arranz. “La intención de su arte es mostrarle al prójimo un lugar para quedarse, una imagen que invita a ‘estar allí’, una pertenencia que nos habla del trabajo, del campo, de la naturaleza y de los vínculos que nos unen. Las profundas sensaciones que nos entrega la visión de los chicos se magnifica al descubrir que con mínimos estímulos se logra relevar la escondida identidad del poblado”.