JORGE SILVESTRE: EL HIJO DEL CORAZÓN BONAERENSE

Nació en San Rafael, Mendoza, pero al poco tiempo llegó a Bragado con su familia. Estudió en la ciudad de Buenos Aires y luego se instaló para vivir definitivamente en la localidad bonaerense de 9 de Julio. En esta nota te contamos la historia del diputado Jorge Silvestre, una vida atravesada por la militancia política, la función pública, y su familia.

La Plata, 11/01/2019


Corría el año 1965 y en nuestro país Arturo Illia, uno de los hombres más representativos del radicalismo por su honestidad y austeridad, era el Presidente de la Nación. En febrero de ese año, en la localidad mendocina de San Rafael, nacía Jorge Silvestre, radical de cuna, hijo de una docente y un comerciante.

A los pocos años, tuvo que emigrar de su pueblo natal debido a que el trabajo de su padre lo demandaba. Fue así que se instaló con su familia en Bragado, ciudad del centro noroeste de la provincia de Buenos Aires, para transformarse desde ese momento en un bonaerense por adopción. Hacia esa aventura se embarcó junto con su mamá, su papá y su hermana siete años menor, quien hasta el día de hoy está muy presente y se cuidan mutuamente.

De los días de infancia recuerda con nostalgia las tardes de fútbol con amigos en las calles de tierra de Bragado y el grito de las madres: “A comeeer”.




Los años pasaron y a los 14, Jorge comenzó a buscar la forma de sustentarse económicamente para darse algunos gustos típicos de los inicios de la adolescencia como comprarse un par de zapatillas. “Uno siempre buscaba cosas que hacer”, recuerda. Las experiencias fueron imborrables: durante esa etapa vendió helados y algún verano se dedicó a las tareas rurales en los campos lindantes.

Tras finalizar la escuela técnica, fue por el sueño universitario. Si bien no lo concluyó, porque descubrió que no era su vocación, sí abrazó el conocimiento que le sirvió para desarrollarse laboralmente. La carrera que eligió fue ingeniería, pero el día a día en la pensión que compartía con 14 familias, y las horas de trabajo, le dejaban poco tiempo para estudiar. Sobrellevó esa vida durante un tiempo “hasta que un día me pregunté: ‘¿Qué estoy haciendo acá adentro?’ y decidí dejar”.

Luego de su paso universitario, Jorge volvió al interior bonaerense y se instaló en la localidad bonaerense de 9 de Julio. Allí reforzó su ímpetu por la militancia política, que ya había iniciado a los 16 años, y con el transcurso de los años afianzó la filiación partidaria y gestión pública. “He hecho todo lo que se llama la escalerita dentro de la función pública”, afirma, haciendo alusión clara a que ocupó todos los cargos partidarios, municipales y legislativos hasta llegar a diputado provincial. Y agregó: “Todo eso estuvo mechado con la actividad privada, porque he hecho de todo, fui comerciante, importador, mayorista de cabinas telefónicas, siempre pensando cómo generar recursos para poder dedicarle tiempo a la política”.

Su condición familiera siempre estuvo presente. Hoy está en pareja con Estela Vilas, y con ella disfrutan de su hija Lola, de 10 años. Junto con los hijos de Estela -Román, Ana Paula y Lucía- conforman una familia numerosa. “Obviamente Lola a los otros hermanos les hace lo que quiere porque es la menor, pero lo más lindo es que se quieren y se adoran”, asegura un papá emocionado. Cuando la gestión pública le da un descanso, Jorge aprovecha para compartir tiempo con ellos en Patricios, la localidad de 9 de Julio, donde rememora, a través de los chicos, el “crecer y jugar en las calles”.