GABRIELA BESANA: CON EL VALOR DEL TRABAJO EN EQUIPO

Gabriela Besana nació en Lanús, tiene 36 años, es abogada y representa a la Provincia por la tercera sección. En su infancia descubrió su pasión por el básquet, deporte en el cual forjó los valores que hoy la representan como legisladora. Una vida marcada por la perseverancia y la responsabilidad.

La Plata, 07/11/2018


Si bien nunca había soñado con ser política para su vida sino abogada, a medida que transcurrió el tiempo, Gabriela Besana comenzó a descubrir que a través de su profesión podía lograr capitalizar herramientas en el área política. Y una vez que terminó la carrera empezó a trabajar en un patrocinio jurídico gratuito, más allá de su trabajo de forma independiente. “Me di cuenta de que quería estar en política cuando empecé a notar que desde ahí se podía llegar a más gente, no solamente asesorando a través del derecho, sino también abordando problemáticas específicas”, explica.

En esa elección tuvo importancia la formación que le brindó su familia, que está compuesta por su papá Carlos, su mamá Cristina, y sus hermanos Vanesa y Facundo. De todos, asegura estar “muy orgullosa”.

Gran parte de los recuerdos de la infancia de Gabriela se encuentran en el municipio de Lanús. Es que su mamá trabajaba en la municipalidad y su papá estuvo vinculado a la política, incluso ocupó una banca como concejal de la UCR en la vuelta a la democracia en 1983.

Junto con su hermana concurrían a la guardería municipal. Y al finalizar la jornada, se sacaban el guardapolvo, iban al edificio del municipio, y recorrían cada recoveco, como si fuese una gran aventura. Por eso, cuando regresa a su ciudad natal, suelen decirle que se acuerdan de ella, de esa niña correteando por los pasillos del Concejo Deliberante. Recuerdos que, por supuesto, la emocionan.




"Ahí soy Gaby, no soy la diputada", asegura sobre la ciudad en la que nació y a la que describe como su lugar en mundo. “Muchas veces me preguntan si me mudaría, y la verdad es que no… Yo soy muy feliz llegando a casa”, remarca.

Gabriela habla de su familia y hace foco en los valores que le inculcaron, sobre todo el ser una persona responsable. Al referirse al camino que eligió dentro del armado de Cambiemos asegura que su mamá es su fan, esté donde esté. Con su papá, en cambio, tiene intercambios más pasionales sobre todo en las temáticas en las cuales la política es la protagonista.  

“Cuando le conté a mi papá que estábamos trabajando para la tercera sección de la provincia para María Eugenia, él me preguntaba con desconfianza ‘¿Para el PRO?’”, reconstruye. “Ahora está orgulloso”, dice contenta. “Hay cosas que él no las ve como las vemos nosotros; disfruta discutir, en cambio yo quiero que sea más mi papá en vez de hablar tanto de política”, reclama entre risas.

Gabriela rescata profundamente que sus padres le enseñaron el significado de la responsabilidad. Un valor que comenzó a aplicar a diario cuando descubrió su amor por el básquet con apenas tenía siete años.

Según cuenta, se trató de una etapa increíble de su vida en los que el Club Quintana y el Club Lanús fueron casi como una segunda casa, un refugio especial, donde forjó sus amistades más profundas.

Muchos de esos amigos del club son hoy su “cable a tierra”. “Este es un trabajo de 24 horas, te queda muy poco tiempo para lo personal y contar con ellos es muy importante”, señala. 

Hasta hace muy poco Gabriela continuaba con su entrenamiento deportivo en el básquet, y, aunque le costó, decidió abandonar ante las demandas que su trabajo como política le requerían y porque sentía que no podía dedicarle el tiempo necesario. “El básquet me acompañó prácticamente toda la vida, y me sigue acompañando porque veo partidos”, remarca.

Además, asegura que trasladó el valor del “compañerismo”, -ese concepto que ella conoció formando parte de un equipo de básquet, y que debe prevalecer dentro y fuera de una cancha- a su dinámica de trabajo hoy como legisladora. “Trabajar en equipo es el resultado de una suma de voluntades. Me parece primordial trabajar con buenas personas, después obviamente es necesario poner pautas. Pero priorizo eso, no solo el hecho de hacerlo en equipo, sino también el compañerismo”, considera.

Antes de llegar a la legislatura, Gabriela trabajó como Directora Provincial de Programación y Gestión Municipal dentro del Ministerio de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Durante ese tiempo, generó una relación permanente con los intendentes de todos los distritos, sin distinción política, poniendo el acento en la articulación con los municipios para resolver problemas de gestión.

También se desempeñó como Coordinadora Administrativa y Legal de la Dirección General De Atención Inmediata, en el Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires, con tareas de atención y gestión directamente en el territorio en relación con personas en situación de calle y otras problemáticas.

Al hablar sobre cómo será su trabajo en un futuro, Gabriela prefiere concentrarse en el presente. “Trato de vivir el día a día. Esta oportunidad de ser legisladora es un camino que vas transcurriendo y viendo que es lo que te va pasando, como vas creciendo. Entonces, la realidad es que hoy no podría evaluar mi futuro, sino enfocarme en dar lo mejor desde el lugar en el que hoy estoy”.

En relación a esa idea cita una frase que leyó hace poco y que la hizo propia: “El tiempo a veces cambia las cosas y la gente cambia a las personas, pero hay gente que logra cambiar el tiempo”. Mientras la reproduce lentamente, remarca con fuerza que ella quiere ser eso: “una persona que pueda aportar a los vecinos de la provincia”.

En ese sentido, concluye: “esta etapa de mi vida es distinta, creo que lo más importante es que siga siendo yo. Eso es lo que me propuse, tratar de que los vecinos de la provincia vivan mejor, sabiendo que  la legislatura es un lugar de enormes oportunidades”.