CAROLINA PIPARO: CON VOLUNTAD INQUEBRANTABLE

Por el trabajo de su papá, su crianza transcurrió en varias ciudades del país, pero regresó a La Plata para recibirse como Asistente Social. Las circunstancias de la vida y su profesión la llevaron a tener un rol central en la vida política y a desembarcar en esta Casa de Leyes como diputada por la sección Capital. Esta es la historia de Carolina, una mujer resiliente que decidió trabajar en pos de una justicia mejor.

La Plata, 20/03/2019


Carolina nació el 12 de septiembre de 1976 en La Plata; con ella, Salvador y María iniciaban una estructura familiar que completaría Matías, su hermano dos años y medio menor.

El trabajo de su padre en Loma Negra requirió que la familia se mudara recurrentemente. Así, Carolina transitó su niñez en La Plata, Olavarría, Catamarca y finalmente en Zapala, donde disfrutó de su adolescencia en compañía de amigas que aún hoy frecuenta.

Con el secundario finalizado, Carolina regresó a suelo platense para estudiar Trabajo Social en la Universidad Nacional de La Plata; sin embargo, decidió continuar su formación en Cáritas, donde se graduó como Asistente Social. Posteriormente, se licenció como Trabajadora Social en la Universidad del Salvador.

“Fui niñera, trabajé en un supermercado, trabajé de recepcionista, hasta que en 2003 salió en el diario El Día una convocatoria para el 911”, repasa la legisladora por la octava sección. Entonces se desempeñó en la Comisaría de la Mujer de Florencio Varela, en el área de personal del Ministerio de Seguridad, y también en la Escuela de Formación Policial Juan Vucetich.

Aquella época no sólo fue de estudio y trabajo, también hubo tiempo para el amor. Conoció a Juan y comenzaron un noviazgo que con el tiempo dio lugar al matrimonio y a los hijos: Isidro, Inés y Bruno.




Isidro

Carolina se preparaba para la llegada de Isidro cuando el 29 de julio de 2010 una cruenta salidera bancaria la dejó gravemente herida. Isidro nació mediante una cesárea de urgencia, pero falleció una semana después; lo que siguió fue desolación y sufrimiento infinito.  

Convertida en sobreviviente, todo su ser se centró en el reclamo de justicia, razón que la llevó a ceñirse al proceso judicial sin perder detalle: “Todo lo que pasaba por mi cabeza era el juicio, leer el expediente, estaba muy pendiente, mi objetivo en la vida era el juicio. Y el juicio llegó en 2013, fueron dos meses que duraron las audiencias, no falté un minuto, yo estaba a las ocho de la mañana y me iba a las 6 de la tarde”.

Mientras transitaba incansable los pasillos de tribunales Carolina sentía que  estaba haciendo algo por Isidro, por eso el fin del proceso judicial le dejó un sabor amargo, a pesar obtenerse una condena firme para los acusados. “Cuando terminó el juicio empezó otro duelo, fue otro momento terrible para mí”, confiesa Piparo.

Frente a esas circunstancias estaba claro que el dolor iba a estar ahí  toda la vida, pero se convertiría en una fuerza transformadora que la llevaría a emprender una búsqueda de justicia para todas las víctimas de inseguridad y sus familias.

Así fue que se acercó a Madres del Dolor por medio de Viviam Perrone; más tarde se unió a Usina de Justicia para desarrollar un activismo humanitario que la llevó a tener permanente contacto con personas que exigían justicia para sus seres queridos.

A pesar de los duros momentos vividos, el proyecto familiar con Juan seguió en pie con el nacimiento de su segunda hija. “Vino Inés y nos ató los pies a la tierra, porque en definitiva, no nos había quedado nada, se había derrumbado todo con Isidro”, cuenta la diputada.

A Inés le siguió Bruno y los días, poco a poco, recobraron su color. A fuerza de amor, Carolina comenzó a recuperarse y sus convicciones dieron sustento a una férrea militancia por la Ley de Víctimas, que el Congreso Nacional sancionaría en 2017.

Su firmeza inclaudicable en la búsqueda de justicia le valió la empatía de María Eugenia Vidal, quien le propuso participar en la Fundación Pensar, a fin de trabajar en propuestas legislativas que mejoraran la respuesta judicial a las víctimas.

Posteriormente, ya en calidad de gobernadora provincial, Vidal la convocó para integrar la lista de diputados bonaerenses por Cambiemos. Comicios mediante, Carolina asumió formalmente como legisladora de la Cámara de Diputados el 10 de diciembre de 2017.

 Al respecto, la diputada comenta: “Me encontré con un bloque que me recibió muy bien. Es un mundo nuevo, pero que a mí me apasiona, me gusta mucho”. Y agrega: “De este trabajo disfruto muchísimo, más allá de las dificultades; estar en contacto con gente es lo que yo estudié, a mí me encanta. Creo que todos los proyectos salen de la necesidad de la gente”.

 Con relación a sus hijos, Carolina sostiene: “Deseo que sean libres en sus elecciones, que puedan escuchar todas las voces, todas las versiones”.

“Mejor educación es saber escuchar y dialogar a pesar de las diferencias. Quiero un país así para todos”, afirma la referente de Cambiemos y pone fin a una entrevista que revela la entereza de una mujer que con amor y convicción logró ponerse en pie para caminar un sendero de justicia con una voluntad inquebrantable.