La Plata, 11 de Noviembre de 2017

CUBANO DE CORAZÓN, ARGENTINO POR ELECCIÓN

Platense por adopción, Elías José Mendoza Domínguez se desempeña en el área de mantenimiento del anexo de la HCD. Conocé su particular historia de vida.

Elías nació el 4 de febrero de 1972 en La Trinidad, una de las ciudades coloniales mejor conservadas de Cuba. Sus estrechas calles de adoquines, sus preciosos edificios restaurados, sus iglesias y patios le otorgan ese sello típico de aquella época.

La cadencia propia del acento cubano, un hablar pausado y una sonrisa contagiosa, son sus sellos personales. De a poco, supo relacionarse con nuestra cultura sin perder la propia y aprendió a convivir con la nostalgia.“En este país rehíce mi vida, me casé… Pero en Cuba quedó gran parte de mi familia, entre ellos mi hijo de 25 años”, relata.

Su hijo es Diosnel, y cuando lo nombra se le ilumina la cara.“Es instructor de arte, su especialidad es la danza”, cuenta, para luego agregar que mantiene una fluida comunicación gracias a la tecnología, que le permite acortar los casi 7 mil kilómetros que los separan.

Elías llegó a la Argentina en 2009. Pudo salir de Cuba gracias a la “carta de invitación” que le envió su hermano, que hace años eligió la Argentina como residencia. Casado desde hace 7 años con la platense María Isabel, lo que más extraña de su país son los modismos, la cultura y sus amigos de la vida.“Allá no hay problemas de inseguridad, y eso te hace sentir que está todo bien”, subraya.

Su ingreso a la Cámara fue a partir de una necesidad: estaban buscando un plomero, y pudo hacer valer sus conocimientos para comenzar. Tras más de un año y medio de trabajo en la HCD, encontró amigos:“Comparto muchas cosas con mis compañeros, una vez por mes nos juntamos a comer un asado, y alguna que otra vez jugamos al fútbol”.

No es un fanático de la máxima pasión argentina, pero reconoce que le gusta mirar algún partido cada tanto y se califica como simpatizante de Gimnasia y Esgrima La Plata.“Mi deporte preferido es el básquet”, proclama.

Elías dice que lo que más sufre de su estadía en la Argentina es el frío. “Todavía no me pude acostumbrar”. Pero reconoce que adoptó una tradición nacional como es el mate. “Al principio no me gustaba, pero ahora me permite compartir un lindo momento con la gente que aprecio”, cierra la charla con una sonrisa.