La Plata, 12 de Agosto de 2017

EL DJ QUE SE ALEJÓ DE LA MÚSICA PARA DARLE VOZ A LAS SESIONES

Enrique Aglioni, ex disc jockey y que tuvo un paso por la cafetería y el comedor, es el encargado de brindar el sonido para diputados y funcionarios de la Honorable Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. Conocelo.

Enrique es platense, está casado y tiene un hijo. En la década del ‘80 su vida estuvo vinculada a la música como disc jockey, por eso, cuando tuvo la posibilidad de formar parte del área de sonido de la HCD, no lo pensó. “Luego de estar trabajando unos años en cafetería y el comedor, el hombre que estaba en sonido y venía trabajando desde los años ´60 me llamó para armar todo el sistema nuevo y formar parte del equipo, así que me vine sin dudarlo”, contó en el inicio de la charla.

Su tarea fue adaptándose al ritmo de la tecnología. Si bien el alma del sistema era el mismo, el paso de los años perfeccionó la forma de aplicarlo. Así lo comentó el Jefe de Sonido: “al principio era muy difícil de operar, era un ´chino´, teníamos cien micrófonos y había que probarlos veinte veces antes de una Sesión. Requería mucho mantenimiento, estábamos todo el tiempo reparando”.

En marzo de este año, se renovó e instaló un sistema digital para agilizar la tarea en las sesiones y las asambleas legislativas, dos momentos clave en la HCD. “La gobernadora María Eugenia Vidal inauguró el nuevo sistema que modula y ecualiza todo desde una computadora, lo que antes hacíamos de manera manual. Además se montaron bacheras de conexión en los palcos, en taquígrafos, y también en el exterior para que los medios puedan conectarse y para que no haya tanta invasión de cables dentro del recinto. Fue muy bueno todo lo que se logró hacer en poco tiempo”, señaló.

Enrique se definió como una persona tranquila, con una activa vida social, de gran entrega espiritual y obsesiva con el trabajo. Durante estas tres décadas vivió todo tipo de situaciones, pero una en particular lo marcó para siempre. “Me acuerdo de una sesión en particular, que jamás voy a olvidar: el 1 de julio de 1993. Estaba solo porque mi compañero estaba con carpeta médica, y cuando arrancaba la sesión suena el teléfono y era mi vecina diciéndome que mi esposa había empezado con el trabajo de parto. No sabía qué hacer porque no podía irme”, rememora intentando contener sus lágrimas.

“Mi vecina me iba diciendo ´ahora parece que pararon las contracciones, ahora están más fuertes´. No sé qué hice en esa sesión, no sé si abrí los micrófonos que correspondían, pero logré terminarla y a las 12 de la noche me fui. Al otro día nació mi hijo. Fue un momento tremendo”, agregó visiblemente emocionado.

Esta situación, que tuvo su final feliz, no le impidió disfrutar de su actividad y de sentirse privilegiado por ocupar este lugar. “Tengo mucha responsabilidad pero también muchos privilegios, como el presenciar la primera sesión de la asamblea constituyente del año 1994, cuando se reformó la Constitución, ser el sonidista en esa sesión fue para mí muy importante porque le cambio, de alguna manera, la vida a todos los bonaerenses. Desarrollarme profesionalmente en la Casa de Leyes es una bendición”, concluyó.